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RUBEN JUAREZ |
"CUANDO SUBO A ESCENA ME ENCOMIENDO A DIOS Y A PICHUCO"
Nació en Ballesteros, provincia de Córdoba, el 5 de noviembre de 1947, aprendió bandoneón y
nociones de composición con Domingo Fava desde los seis años.
En 1956 integró la Orquesta Juvenil del Club Atletico Independiente, y en marzo de 1969 fue
contratado para actuar en Caño 14 considerado en ese momento la meca del Tango.
Yo tenía 16 años cuando le dije a mi mamá que no quería seguir estudiando, me conminó a ocuparme
en algo y enseguida conseguí trabajo en la Academia Pitman; entré como cadete y en seis meses
ascendí a facturista.
Al poco tiempo se murió Julio Sosa y mi madre me dijo: "Muerto Sosa, le falta una voz al Tango,
quiero que seas vos", cinco años despúes debutaba en Caño 14; y ella me dice: "Al fin el Tango
tiene su voz".
"Cuando hago un recital pienso que estoy cantando para los amigos, no pienso en el público, es
como si les dijiera: "tienen ganas de escucharme?", y me largo".
"De adolescente tuve mi grupo de rock, pero lo mio es muy urbano, no puedo hacer otra cosa que
Tangos"
Asumí mi problema de obesidad como una enfermedad, por eso cambié mi sistema de vida: después de
internarme durante un mes, período en el cual adelgacé veinte kilos, empecé a caminar ocho
kilómetros por día y a hacer bicicleta. Además de cuidarme en las comidas necesité un cardiólogo,
un psicólogo y un trainer; y me recuperé por lo más importate: estoy bien de la cabeza".
"Parte del folklore de un cantor de Tangos es quedarse a tomar un copetín, jugarse un truquito,
quedarse hasta cualquier hora; eso me gusta demasiado, pero también sé que es perjudicial, por
eso decidí dejarlo".
"Conservo la misma voz de mis primeros discos, y aquellos que creen que me van a ver como en ese
momento, si se sienten desilusionados, al segundo tema que me escuchan cambian de opinión; soy
como los humoristas: sé qué cosas le funcionan al público".
"No siento como una carga cuando me dicen "sos el último cantor que nos queda", ¡Ya aparecerá otro!,
no me hago problemas por eso".
"Soy un apasionado y me gusta todo: no elijo algún género en particular, quiero cantar y tocar el
bandoneón siempre; y cuando subo al escenario juro que me dejo llevar de la mano de Dios y de
Pichuco".