Free Web Hosting Provider - Web Hosting - E-commerce - High Speed Internet - Free Web Page
Search the Web


JOSE MARIA SILVA

"EL FOTOGRAFO DE GARDEL"


Victima de un paro cardíaco, el 2 de enero del 2000 murió en Montevideo el fotógrafo José María Silva a la edad de 102 años. Testigo de toda la época, fue el autor de los más celebres retratos de Carlos Gardel que han pasado a ser iconos en el imaginario popular. Fue también fundador de la Asociación de Fotógrafos Profesionales del Uruguay y constante defensor de los derechos de los mismos. Con él desaparece un pedazo de la historia rioplatense.


En 1917, dos muchachos, uno de ellos peinado casi con la raya al medio, rostro redondo, sonrisa seductura y algo excedido de peso, entran en la casa de fotografía del Indio, sobre la esquina de 18 de Julio y Arapey, en pleno centro de la Ciudad Nueva de Montevideo.
Los atiende un joven inmigrante gallego de apenas 19 años de edad al que le piden que les haga unos retratos. Aquellos desconocidos integraban un dúo que actuaban en los entreactos de cines así como en cualquier fiesta que se cuadrara, y necesitaban las fotos para promocionarse. Se hacían llamar el Morocho y el Oriental, pero eran Carlos Gardel y José Razzano.
Desde entonces, quedaría sellada una relación de amistad que habría de perdurar hasta la tragedia de Medellín, cuando el 24 de Junio de 1935 el trimotor Ford en el que viajaban Gardel y su comitiva se estrellara.

Gardel siguió concurriendo al estudio de Silva para fotografiarse en varias oportunidades: 1923, cuando posó vestido de gaucho; en 1928, previo a su actuación en el teatro Solís y, por último, en 1933, que fue cuando Silva realizó la más célebre serie de retratos, entre ellas ese clásico con el gacho gris que pasó a ser el icono más conocido de Gardel y también la foto que más le gustó, con una cámara de pedestal y caja de cedro Semicentenial Stan Kodak, equipada con un objetivo Dallmeyer.

De ese retrato, Gardel le encargó 100 copias, aclarándole que las necesitaba en forma urgente pues se tenía que ir de gira a Europa, desde donde pasó a New York y pidió 400 copias más. Tal era el valor que Gardel le daba a esas imágenes, que a pesar de ser retratado por muchos otros en diversas ciudades, siempre hacía que fueran las tomas hechas por Silva las que se exhibieran durante sus actuaciones.

Juan Antonio Varese, en la minuciosa biografía que escribió sobre Silva, dice: "Y, entonces, aquel simpático cliente de 1933, que le dejó un recuerdo agradable, pero que pronto fue opacado por el aluvión de retratos de artistas que tuvo que realizar, terminó, con los años, por brindarle la fama que otros no pudieron darle... José María Silva es, simplemente, el fotógrafo de Gardel".

Había nacido en Montillón de Arriba, un pequeño pueblo de la provincia gallega de Pontevedra, el 29 de Septiembre de 1897, Huérfano de padre --quien era soldado y murió en Cuba durante la guerra entre España y Estados Unidos--, su madre decidió en 1903 emigrar a Montevideo donde, a duras penas, se fue ganando la vida como costurera, lavandera y planchadora. Fue ella quien le consiguió un empleo de "chico de los mandados" en Fotografía del Indio: " Con catorce años y medio, todavia con pantalones cortos pero el ánimo muy abierto, José María Silva Fernández se dirigió a la calle Arapey, esquina del 18 de Julio, para encontrarse con su destino" (J. C. Varese en "Memorias, José María Silva, el fotógrafo de Gardel").

Estuvo trabajando ahí hasta 1922, cuando impulsado por Rosa, su esposa, se atrevió a alquilar un local e independizarse. Al principio tuvo algunos reparos porque realmente quería a sus patrones, quienes no solamente le habían enseñado un oficio digno sino que también le habían dado mucho cariño.

Además de retratista, Silva fue colaborador de la revista uruguaya "La Semana" y el diario "El Día" y trabajó para la editorial "Atlántida" de Buenos Aires (fundada por el uruguayo Constancio C. Vigil). Las fotos de Silva se publicarón en "El Gráfico", "Para Ti", "Atlántida" e, incluso, en 1930, hizo la cobertura de las notas sociales entorno al Campeonato Mundial de Futbol jugado en Montevideo.

Las fotografías de Gardel, que han sido reproducidas en mil y una formas diferentes en todo el mundo, especialmente en Uruguay y Argentina, se las encuentra desde el cajón de los lustrabotas hasta el espejo retrovisor de los taxis y colectivos, en libros, discos, posters, revistas, etc., Silva jamás cobró un centavo por los derechos de reproducción.

En 1994, José María Silva y su hijo Julio César decidieron cerrar el estudio. Finalizaba así un capítulo en la retratística rioplatense que había tenido a esa casa de fotografía como una de sus protagonistas durante más de 70 años. Ahora, con la muerte de su fundador, ese hombre que transitó del siglo XIX al XXI, desaparece una querida, necesaria y respetada personalidad de la cultura.

A. Becquer Casaballe


Volver

Cualquier comentario: Chelo Ledesma
Actualización: 20 de Febrero del 2000